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la felicidad

 

 

 

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Lo primero que hay que hacer al abrir los ojos por la mañana es estirar los labios y sacar una bonita sonrisa... aunque no te apetezca...tengas sueño, hayas cogido hora en la peluquería y esté lloviendo a cántaros, haga frío, el pantalón que te acabas de poner te aprieta y ya piensas que has engordado por ese donut de chocolate que te comiste... pues aun así, hay que sonreír...
¿Por qué?
Porque llevas , de fábrica, un saquito de felicidad dentro de ti.

El saquito de felicidad está situado más o menos cerca del corazón, un poco a la derecha, a ver... para que me entiendas bien , al fondo... a la derecha, sí...allí más o menos.

Imagina que dentro de ese saquito hay un polvillo dorado, fino como la arena, brilla y además el sabor es agradable, dulce y puedes echarlo en el café, en infusiones o zumos, te llenará de energía con la que puedes hacer muchas cosas.

Ah!! Se me olvidaba... el pelo se te pone más brillante y suave.

Tuya es la decisión de usarlo o no usarlo, si quieres, puedes gastar un poquito, mucho o nada de felicidad.

No sabemos como nos va a ir el día pero nadie puede decidir por ti cuanta felicidad puedes gastar, solo está en tu mano la cantidad que vas a usar.

Por cada minuto que pasas enfadado pierdes 60 segundos de felicidad.

Da igual que el perro de la vecina haya vomitado en tu puerta y ella haya pasado de largo sin limpiarlo, que no suene el teléfono con esa llamada tan importante para ti, que tu hijo se queje de que no está tan buena la comida porque en vez de patatas fritas le has puesto lentejas y tu le hayas contestado ...-¿que no te gustan las lentejas ??? … pues “si quieres comer las comes sino las dejas”- pero a la vez estés pensando en...- “las comes SÍ o SÍ “- solo faltaba... y con sonrisa profiden, aunque te miren rarito, para no caer en la tentación de ponerte a chillar como una posesa porque estás hasta el moño de cocinar.

También hay que sonreír a la persona que tienes detrás en la cola del super, solo lleva un par de cosas en la mano y le dices que pase, tu carro lleva 8 cosas y tardarias más, ella pasa y cuando va a pagar se acuerda que se ha dejado una cosa sin comprar, se disculpa y va a cogerla, no pasa nada, esperas, cuando vuelve lleva 3 cosas más, ya son 5, bueno...aun vas ganando.


Después va a pagar y quiere darlo exacto, 22 euros con 83 cents, empieza a sacar billetes, monedas y a contar, mientras esperas, para no tener un tic nervioso, te giras a ver a quién tienes detrás y ves que lleva solo una cosa, él te mira con ojos de cachorrillo y dudas... ¡son momentos de máxima tensión...! lo dejo pasar, no lo dejo, ufff... que dilema... pues … ¡va a ser que NO!!, mi hija sale ya del cole, no tengo hecha la comida, la pierna derecha se me ha dormido... y ya he hecho mi buena obra por hoy. ¿Y no es bonito esto de compartir nuestro tiempo con los demás?

Por fin llego a casa... y tengo agujetas de sonreír, un tic nervioso en el ojo derecho y contenta porque he hecho un poco de ejercicio levantando la pierna para no pisar la vomitada del perro que hay en mi puerta.


Sé que he gastado un poco de felicidad porque me siento muy viva, tanto... que me dan ganas de ir a correr montaña arriba... aunque... tampoco conviene abusar.
Sé que tengo que gastar un poco más, me voy a coger un buen libro, hacerme una taza de chocolate espeso, unos cuantos achuchones y besos a los míos y un poco de sofin, seguro que el saquito ya pesa menos y me voy a dormir más ligera .

Mañana me he propuesto conseguir vaciar el saco, me lo echaré en la infusión y tacita a tacita ….

Eso sí...nada... ni nadie , ni la guarrilla de la vecina, ni el perro traga bollos, ni las lentejas … va a impedir que lo vacíe y sea feliz porque es bueno para la salud, y pobre del que se cruce en mi camino, corre peligro de contagiarse y empezar a sonreír como un pardillo.